martes, 21 de septiembre de 2010

- Ahora vas a tener de qué componer...

Mi lengua se turba
ante su ego hambriento.
Muda hasta la mirada
hoy seré animal muerto.
Con un triple salto sexual
atraviesa los aros ardientes,
el sagrado profundo
de las pieles incólumes.
Compleja perversión
detona la belleza escondida
desde mis dedos dulces
hasta su boca arrobada.
Muerdo la manzana
descubro el zumo místico
que a sus labios asoma
¿Me hará distinta...?
No, la misma: Camaleónica,
esteparia, salvaje, retórica.
Pero hambrienta como nunca
de su destreza plástica.
Descubierta, extasiada
como el asesino ensangrentado,
como el loco liberado,
drogadicto inoculado.
Fue tu lengua invitación expresa
a los sonidos vedados
a la lujuriosa expresión
de mi costado siniestro;
Dejas libre la bestia más obsena
depredador furioso ambidiestro...

martes, 14 de septiembre de 2010

Que se haga la Luz, por favor.

Dime.
Los susurros del viento no aminan nada, ni sostienen nada.
No me basta nada. Todo se me deshace de las manos.
Toda mi ternura, se enfria.
Dime ¿por qué es tan díficil dejar al tiempo hacer lo suyo? ¿por qué amo engañarme durante las noches soñando tu presencia?
Quiero la luz del sol reflejándose sobre mi alma, y volver a sentir ese calorcito del entusiasmo.
Yo no quiero morir, aún viendo como tantos cadáveres inundan el mundo día a día...

Recuerdo y ahora entiendo, pero yo quiero vivir.

-La gente se baña en sangre todos los días. Yo no entiendo como nadie se da cuenta de los que mueren alrededor ¿en qué mundo viven, o yo no soy de la realidad y sueño esas cosas horribles?
- Tú vives en la realidad. A todos nos basta con nuestro propio mundo. Somos egoístas y tu eres un alma bondadosa muriendo por los demás. Yo muero por mí misma. Nuestro dolor es distinto: tu eres capaz de ver mas allá, yo veo hasta mi nariz. Ambos estamos mal.
-La vida está de cabeza, entonces. Yo creo que yo estoy más vivo que tú. Yo te veo en un ataúd, ¿qué se siente estar muerta?
-No se siente nada. Ese es el problema.

[Aminta]

viernes, 10 de septiembre de 2010

I n s o m n i o

A cientos de kilómetros por segundo mi piel se desgarra a tirones dejando que emane a borbotones mi sangre negra, podrida... intoxicada.
Mi silencio traspasa las paredes sombrías que hielan hasta los huesos este dolor creciente con la Luna. Mis palabras... no logran más que hacerle cosquillas a este papel abandonado por los recuerdos.
Un nudo, como una masa de lenguas atadas, se asienta entre mi pecho y escala hacia mi garganta estrecha para estrangularla, aniquilando sus suspiros para dar paso a esas lágrimas que creía no poseer.
Mi sollozos se vuelven gritos de locura... una risa asumida brota de mis labios: risas y llantos ahora envuelven la noche.

"Quiero morder tu piel, sintiendo tu carne maldita atravesada, lamida... sangre que corre por tu cuerpo, por tus labios... que comas dolor, que vomites llantos desesperados.
Quiero aniquilar tu presencia asfixiante penetrando en tí hasta lo profundo y quebrarte desde adentro, quebrarte... quiero que agonices mientras me observas como destrozo tus manos contra mi caderas, mis muslos, mis pechos... que supliques.
Partir tus labios... comer tu lengua para que no vuelvas a darme esa droga que me tiene enferma, extasiada, temblorosa, corrompida, trastornada, eufórica. Esa lengua bulliciosa y sentenciadora, esa lengua que es mi verdugo.
Quiero violarte.
Quiero matarte.
Quiero morir.
Quiero tu cadáver blanco y descompuesto en mis ojos, como un espejo."

Estoy enferma.

(Febrero 2010, noche insomne)
Aminta.

lunes, 6 de septiembre de 2010

No como reafirmación del Sí.

*Perdonen si no escribo como siempre en verso. Es que se me pegan las palabras en los dedos y me cuesta ordenarlas.
Dime: ¿Cuándo fue que cambiamos tanto que ahora al vernos las caras no podemos reconocernos? Ahora, a la luz de la aurora puedo ver con claridad las respuestas a interrogantes que tantas veces antes interrumpían mis pesadillas despierta: Entiendo por qué aún estando sentado a mi lado, te extrañaba tanto; por qué hablaba de nosotros como si fueran recuerdos en sepia. Ya no somos los mismos.
Una tarde, cuando el verano moría, te ví los ojos brillar de pena: Sabías que esto pasaría. Que dejaríamos de vernos, que nuestro cariño desaparecería. Ahora ves que tenías razón. Y dije que no me importaba.
- Claro que te importa. Sino, no estarías hablando tanto de lo que pasó.
- Si de verdad no te importa, entonces ya olvídalo.

Si realmente no me importara, no me molestaría en decirlo. Recuerdo una entrada anterior; Celebración del No-Amor; y es un estado que estoy extrañando... porque quiero mis versos, tus orejas pequeñas y tu risa constante.
¿Qué tengo que hacer cuando me pregunten por ti? Todavía es como un balazo en el pecho cuando oigo tu nombre. A mi mamá puedo decirle que estamos bien, sólo por el hecho de que no nos hemos asfixiado mutuamente; yo por mis celos, tu en legítima defensa - de tu libertad y de la integridad del mundo interior que tanto te empeñas en cerrar.
¡No!

domingo, 5 de septiembre de 2010

Capítulo 7

(Rayuela, Julio Cortázar)

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

.......
Es imposible no recordar cuando leo esto.
Es mi tortura favorita.