Sí, definitivamente me da pudor esta vida llena de superficialidades.
Si mirar al lado implica ver su cara desencajada de esto que llama vida prefiero voltear mis ojos hacia dentro.
[Contigo mi lengua se desdibuja y no se reencuentra con su más yo ni su más nada]
El llamado es tenue y duele, duele al oído, a la mirada más inocente- huele a óxido sangrante ¡A más que sangre!- duele al tacto, al tacto, al tacto tacto tacto y me quedo pegada ahí, que soy de esas que sienten hasta con el útero.
Si tu guiño fue lo esencial de mi día pasado lo agradezco, aunque no valga la pena, por que sí, tú y yo sabemos que la cobardía una vez más fue la madre de nuestras acciones.
[Me asaltas a cada rato, sueño tras sueño, lo llenas todo de mar…todo tan húmedo, pez tornasol, todo tan azul]
Si pretendo otro reencuentro estaré siendo una vez más la más maldita -y no quiero matar nuevamente mi más yo- porque si nuevamente nos desencontramos en el momento que nuestras miradas son una, si nuevamente pretendemos nunca habernos visto e ignorar que fuimos más que protagonistas de esas sensaciones que deshacen el alma- que nos movieron por días, que nos arrancaron sonrisas cómplices pero calladas, vivas, pero de pájaro escondido- si vuelve a pasar eso, la verdad seré la mujer que no encontró a su más yo ni su más nada. Algo más que triste, algo más que insolente a lo que llamamos tu vida y la mía, esas que se convirtieron en superficialidad pura por un día, esas que hoy definitivamente me obligan a bajar el rostro, encendido de eso que llamábamos pudor.
Si vuelve a pasar eso me transformaré en el impúdico si condicional que alimentó nuestras ilusiones…o sea, en nada.