lunes, 6 de septiembre de 2010

No como reafirmación del Sí.

*Perdonen si no escribo como siempre en verso. Es que se me pegan las palabras en los dedos y me cuesta ordenarlas.
Dime: ¿Cuándo fue que cambiamos tanto que ahora al vernos las caras no podemos reconocernos? Ahora, a la luz de la aurora puedo ver con claridad las respuestas a interrogantes que tantas veces antes interrumpían mis pesadillas despierta: Entiendo por qué aún estando sentado a mi lado, te extrañaba tanto; por qué hablaba de nosotros como si fueran recuerdos en sepia. Ya no somos los mismos.
Una tarde, cuando el verano moría, te ví los ojos brillar de pena: Sabías que esto pasaría. Que dejaríamos de vernos, que nuestro cariño desaparecería. Ahora ves que tenías razón. Y dije que no me importaba.
- Claro que te importa. Sino, no estarías hablando tanto de lo que pasó.
- Si de verdad no te importa, entonces ya olvídalo.

Si realmente no me importara, no me molestaría en decirlo. Recuerdo una entrada anterior; Celebración del No-Amor; y es un estado que estoy extrañando... porque quiero mis versos, tus orejas pequeñas y tu risa constante.
¿Qué tengo que hacer cuando me pregunten por ti? Todavía es como un balazo en el pecho cuando oigo tu nombre. A mi mamá puedo decirle que estamos bien, sólo por el hecho de que no nos hemos asfixiado mutuamente; yo por mis celos, tu en legítima defensa - de tu libertad y de la integridad del mundo interior que tanto te empeñas en cerrar.
¡No!

1 comentario:

Anónimo dijo...

te extrañaba...
que bueno que volviste.

Aminta.